Siempre creí que existía alguna fuerza oscura en las sociedades que te comprometían a hacer ciertos favores..., comprobé que no era la única que lo pensaba cuando leí sobre “El Banco de Favores” en una novela de un escritor brasileño. Fue entonces cuando empecé a hacer depósitos conscientes a dicho banco y a analizar mi libreta de ahorro inconsciente en cuanto a retiros y depositos.
Recordé entonces que abrí mi cuenta cuando ingrese a la universidad, y no fue con ningún favor directamente, de hecho, fue una sonrisa para aceptar en mi grupo de laboratorio a aquella compañera repitente que nadie quería.
Seguramente los depósitos y retiros han sido insospechados, pero recuerdo bien el día en que llegue a la gasolinera (autoservicio) llene el tanque y mi tarjeta de crédito no pasó! y heme allí a medio día, sin saldo en el celular, sin efectivo y sin tarjeta. El encargado de la gasolinera sonrió y dijo “pase mañana a pagarme, no se preocupe” al otro día a primera hora estaba saldada mi cuenta.
También aquel día en que regresaba de una entrevista de trabajo (desempleada) un policía de tránsito me detiene y me indica que me pase un alto, no tenía el cinturón de seguridad puesto y giré en U en un lugar prohibido. La multa era casi un sueldo completo, por alguna razón me perdono la multa y yo terminé llevándole galletas durante una semana...sublime!
El Banco de Favores me llevo a trabajar ad honorem en un evento estudiantil donde el entregar mi bebida a un estudiante desencadenara una serie de eventos que, al día de hoy, me hacen tener una suegra que me adora y no me conoce.
El Banco de Favores te llevo un mes de febrero a mi edificio para darte la boleta que necesitabas, te llevo a mi apartamento con una botella de vino, y a mi, a esperarte con quesos.
El Banco de Favores… no sé si me llevo a ti o te llevo a mí, aún no se si esto es un depósito o un retiro, no sé si es un préstamo en donde pagaré o me cobrarán los intereses, solo se que fue el Banco de Favores quien HOY te tiene a mi lado y yo al tuyo.
Recordé entonces que abrí mi cuenta cuando ingrese a la universidad, y no fue con ningún favor directamente, de hecho, fue una sonrisa para aceptar en mi grupo de laboratorio a aquella compañera repitente que nadie quería.
Seguramente los depósitos y retiros han sido insospechados, pero recuerdo bien el día en que llegue a la gasolinera (autoservicio) llene el tanque y mi tarjeta de crédito no pasó! y heme allí a medio día, sin saldo en el celular, sin efectivo y sin tarjeta. El encargado de la gasolinera sonrió y dijo “pase mañana a pagarme, no se preocupe” al otro día a primera hora estaba saldada mi cuenta.
También aquel día en que regresaba de una entrevista de trabajo (desempleada) un policía de tránsito me detiene y me indica que me pase un alto, no tenía el cinturón de seguridad puesto y giré en U en un lugar prohibido. La multa era casi un sueldo completo, por alguna razón me perdono la multa y yo terminé llevándole galletas durante una semana...sublime!
El Banco de Favores me llevo a trabajar ad honorem en un evento estudiantil donde el entregar mi bebida a un estudiante desencadenara una serie de eventos que, al día de hoy, me hacen tener una suegra que me adora y no me conoce.
El Banco de Favores te llevo un mes de febrero a mi edificio para darte la boleta que necesitabas, te llevo a mi apartamento con una botella de vino, y a mi, a esperarte con quesos.
El Banco de Favores… no sé si me llevo a ti o te llevo a mí, aún no se si esto es un depósito o un retiro, no sé si es un préstamo en donde pagaré o me cobrarán los intereses, solo se que fue el Banco de Favores quien HOY te tiene a mi lado y yo al tuyo.